El componente de la fuerza que conocemos como fuerza máxima tiende a ser contemplado por algunos como un contenido muy alejado de los objetivos de salud. Sin embargo, resulta interesante incluirlo de forma puntual en cualquier planificación. La aplicación de microciclos de fuerza máxima nos aportará las siguientes ventajas:

  • Supone cambios de intensidad de trabajo que permiten nuevas adaptaciones y evitan que nos estanquemos en nuestros progresos.
  • Permite la activación de mecanismos nerviosos que otros métodos no llegan a conseguir

→ Fuerza no es solo músculo

Para el desarrollo de la fuerza máxima existen dos vías posibles de trabajo que resultan complementarias en la mayor parte de los casos. Por una parte, el logro de un mayor desarrollo muscular, lo que se conoce con el nombre de hipertrofia muscular y, por otra parte, la mejora de la utilización sincronizada de las unidades motrices, desarrollando en este caso la fuerza neural.

→ La fuerza neural siempre funciona

Cuando utilizamos el término “neural” hacemos referencia a las adaptaciones nerviosas del músculo. No solo es cuestión de que se contraigan las fibras musculares, sino que es mucho más importante que se contraigan todas y a ser posible a la vez. Es lo que se conoce con el nombre de reclutamiento y sincronización de unidades motrices. Estas adaptaciones nerviosas, a diferencia de la hipertrofia muscular, ocurren en todo tipo de personas, edad y condición, así que los trabajo de fuerza a este nivel siempre tienen efectos muy positivos en personas de edad avanzada y mujeres, personas en las que no se persigue un objetivo del aumento de la masa muscular, sino de mejora de la fuerza. También la orientación de trabajo de la fuerza máxima por vía neural se trabaja en deportistas de élite que necesitan mejorar su fuerza y potencia pero sin aumentar su peso corporal, como en el caso de los saltadores y velocistas.

Dependiendo de las características de cada deporte, el entrenamiento se orienta hacia el desarrollo de una cualidad u otra. Saltadores, velocistas y halterófilos vinculan su entrenamiento hacia la fuerza máxima vía neural, mientras que culturistas, jugadores de rugby o boxeadores tienen una fuerte orientación hacia la mejora de la fuerza con aumento del componente muscular (hipertrofia), pero todos ellos, utilizan las dos vías para la mejorar su rendimiento. Personas que entrenan durante toda la temporada series convencionales, ejercicios analíticos y métodos de musculación clásicos, no obtienen los resultados óptimos ya que nunca introducen trabajos de fuerza máxima para generar nuevos estímulos y nuevas adaptaciones.

El trabajo de fuerza máxima aporta sustanciosos progresos y beneficios, sin embargo, debemos aplicarla de forma muy puntual. Es un entrenamiento muy agresivo y que necesita una recuperación mucho más profunda que los métodos tradicionales. Si un entrenamiento de hipertrofia necesita unas 72 horas, un trabajo de fuerza máxima puede necesitar hasta el doble. Por tanto, lo ideal es aplicar esta orientación en microciclos de corta duración intercalados con programas de musculación. Por ejemplo, integrar un microciclo de 10 días de fuerza máxima cada 6 semanas de trabajo de fuerza submáxima, de esta forma obtendremos los mejores resultados.

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